domingo, 6 de enero de 2008

SALVEMOS EL BMR (II): LA HISTORIA DEL V-001

Queremos agradecer públicamente las numerosas muestras de apoyo que está recibiendo la iniciativa de salvar el V-001 de ser víctima del soplete. Si no habéis mandado todavía el correo a salvemosalbmr@gmail.com, os animamos a hacerlo al tiempo que os rogamos que deis la mayor difusión posible a este asunto.


Para conocer un poco mejor la historia de este vehículo único hemos preparado el artículo que os ofrecemos a continuación, resumen de la historia del "padre" del actual BMR.

Uno de los primeros contactos del Ejército de Tierra con los modernos blindados de ruedas se produce en 1965, con la evaluación en la Academia de Caballería de Valladolid de un DAF YP-408 del ejército holandés. Según parece, la firma constructora no tiene constancia alguna de dichas pruebas, pero bien podrían enmarcarse en la estrecha relación que unía a ENASA y DAF para la fabricación de camiones tácticos todo terreno. No se conocen los resultados de estas evaluaciones ni la influencia que ejercieron en los planteamientos del Ejército. Poco después, en 1966 se adquirían Panhard AML 60 y AML 90 para el Arma de Caballería. La versión de transporte, M-3VTT , de la que el Ejército sólo compró 8 unidades, no llegaría hasta 1974.

También se tiene constancia de la presencia de otros vehículos en España para ensayos, como por ejemplo un BERLIET VXB-170 que en 1975 todavía se encontraba en la Academia de Infantería de Toledo.

A comienzos de los años 70, el Ejército de Tierra se propone complementar su flota de blindados porta-personal con un vehículo anfibio, de ruedas y de fabricación nacional.

En junio de 1972 el Ejército de Tierra constituye el llamado Equipo Mixto Técnico de Proyecto, encargado de perfilar los requerimientos operativos y técnicos del programa, escogiendo a ENASA para el diseño y producción del blindado, dada su condición de empresa pública, la competencia de su departamento de I+D y su amplia experiencia con vehículos pesados de ruedas. De su desarrollo se encargaría el Departamento de Diseño de Vehículos Militares, siendo el responsable del proyecto el ingeniero D. José Ignacio Valderrama.

A partir del vehículo básico se derivaría toda una familia que respondiese a las necesidades del Ejército en los 10/20 años siguientes. Como configuración óptima se escoge la 6x6, frente a la reducida movilidad de la 4x4 y el encarecimiento que supondría la 8x8.

La primera materialización del proyecto sería un modelo en madera a escala 1:1, finalizándose el primer prototipo operativo en 1973. Aunque estaba prevista la fabricación de un segundo ejemplar, no se llevó a cabo. El primer blindado fabricado por ENASA, el Pegaso 3500.00 había visto la luz. Posteriormente sería conocido como BMR –Blindado Medio de Ruedas-, aunque pasaría a la historia como V-001, matrícula que lucía al salir de la fábrica Pegaso de Barajas. En medios militares se le conocía como VERCAA (Vehículo de Ruedas de Combate Anfibio Acorazado).

El material elegido para la fabricación del vehículo fue una aleación de aluminio de blindaje (7017), material “de moda” en la producción de blindados ligeros desde mediados de los 50. El acero es considerablemente más resistente, y para obtener una resistencia balística análoga, se necesitaría chapa de aluminio de un espesor aproximadamente tres veces mayor. Sin embargo, este mayor grosor a igual peso le confiere mayor rigidez, pudiéndose prescindir de gran número de refuerzos estructurales y proporcionando un mayor volumen interno útil. Esto se traduce una reducción considerable en el peso total del vehículo. A estas ventajas se unía la de una mejor resistencia a la corrosión.

La configuración del V-001 era un tanto atípica. El conductor estaba situado en la parte delantera izquierda del vehículo. El motor estaba justo detrás, y a la derecha del mismo se alojaba un artillero. Éste, en la versión definitiva, contaba con una cúpula con ocho periscopios, muy similar a la TOP-7 del AMX-30, armada con una ametralladora MG-42S que podía manejarse desde el interior. Los fusileros que disponían de 4 troneras, dos por banda, para hacer fuego desde el interior del vehículo. La rampa abatible trasera facilitaba el acceso al vehículo y amplios portones rectangulares en el techo permitían la carga de diverso equipo.

El motor era un Pegaso 9156/8 diesel turboalimentado de 6 cilindros en línea y 352 cv a 2.200 r.p.m. que le conferían una velocidad máxima de 110 Km/h en carretera. La caja de cambios era automática, con 6 velocidades hacia delante y una hacia atrás y convertidor de par, y la transmisión, una RENK tipo HSW. Era capaz de superar pendientes longitudinales del 80%, transversales del 30% y obstáculos verticales de 0,7 m. Era anfibio sin ningún tipo de preparación y le propulsaban en el agua dos hidrochorros accionados por el tercer eje a una velocidad máxima de 8 Km/h. La suspensión era oleoneumática e independiente para cada rueda. El primer y el tercer eje eran direccionales, lo que le permitía girar en espacios muy reducidos. Las ruedas montaban neumáticos 13.00 R20 XL. El peso en vació del vehículo era de 16,5 ton. Sus dimensiones eran considerables, 6,90 m de longitud, 2,95 m de anchura y 2,60 m de altura. La luz sobre el suelo era de 0,40 m.

El V-001 abandonaba por primera vez las instalaciones de Pegaso el 11 de diciembre de 1973 para ser trasladado a La Marañosa donde se le sometería a pruebas de disparo y rodaje todo terreno, siendo presentado el día 20 del mismo mes al Alto Estado Mayor. El 21 de diciembre se evaluaba su estabilidad al rodar sobre carretera a altas velocidades en el madrileño circuito del Jarama. También se realizaron recorridos en alta montaña, con ascenso al pico Veleta en Sierra Nevada y en terreno desértico (Almería). El único contratiempo se produjo durante unas pruebas de navegación celebradas el 24 de diciembre. Pese a superar una serie de ensayos preliminares en un foso de la fábrica de Barajas, la avería de uno de los hidrochorros al no estar aislado convenientemente el paso de agua a la barcaza provocó su hundimiento en el embalse de Buendía. Cuatro días después era recuperado por efectivos del Regimiento de Pontoneros.

Los resultados de la evaluación fueron en general satisfactorios, pero el vehículo se mostró como excesivamente voluminoso, pesado y caro. Su peculiar configuración no contribuía a un óptimo aprovechamiento del volumen interno, al estar el motor situado justo detrás del puesto del conductor. Era conveniente introducir algunas modificaciones en el diseño. El resultado, el BMR-600 y el VEC, sin cuya presencia sería imposible concebir al Ejército de Tierra durante los últimos 30 años.

Durante mucho tiempo, el prototipo fue conservado en el Instituto Politécnico del Ejército nº 1, en Carabanchel, pasando después al Museo de la ELET, en Villaverde. Tras descansar durante una breve temporada en el PCMASA nº1 y ser trasladado a Tenerife a día de hoy se encuentra en la situación por todos conocida. Ésta es su historia. De nosotros depende que tenga un futuro.